Sarah, una mujer inglesa de 73 años de edad, dejó la casa que compartía con su esposo luego de 55 años de matrimonio y cinco décadas de abuso.

La mujer vivía presa de libertad, con reglas impuestas por el hombre y rindiendo cuentas que no debeía. Todo comenzó a los cinco años de casada, cuando Barry comenzó a imponerse sobre ella de manera abusiva.

El hombre no le permitía salir y si era estrictamente necesario que Sarah dejara el hogar por unas horas, debía cumplir horarios. Su familia debía agendar citas con Barry para poder verla y si salí al jardín esta mujer debía permanecer a la vista de su marido y sin tener contacto con vecinas. 

Dentro del hogar también existían normas y Sarah no podía mover la decoración de su lugar. Fue tanta la obsesión de este hombre que llegó a trazar líneas al rededor de los objetos del hogar para corroborar que permanecían en su lugar mientras él estaba fuera de casa.

Sarah jamás recibió un regalo para Navidad o cumpleaños y el trato era absolutamente jerárquico. Sarah a sus 73 años tomó la decisión de irse una vez que Barry la acusara de haber movido uno de los adornos de la casa sin ella haberlo hecho.

En ese momento Sarah colapsó, armó una maleta, tomó ahorros que tenía de sus pensiones y que pudo juntar pese a que además de todo pagaba los vicios de este hombre que frecuentaba bares y no ocultaba sus engaños con otras mujeres.

El día en que Sarah despertó

maltrato

Acompañada por uno de sus hijos, que aún vivía con ella, esta valiente mujer decidió hacer algo por ella recién a sus 73 años.

Tras llamar a la policía y no tener una visita pronta, Sarah y su hijo tomaron un autobús y alojaron en hoteles, hasta tener noticias de su hija Emma una semana después.  "Mi madre estaba irreconocible cuando fui a buscarla", dijo Emma. "Apenas podía hablar. Estaba temblando. Fue terrible", agregó.

Una orden de alejamiento contra este hombre que volvió a pedir perdón, como siempre, y Sarah empoderada ponen fin a esta historia de abusos para esta mujer.

Su último contacto con Barry fue después de ser sometida a evaluación por equipos de salud, que la consideraron sana mentalmente pese a todo su sometimiento. 

"(Barry) Me dijo que lo sentía y que cambiaría, como siempre decía, pero nunca lo hizo", dijo Sarah.

"La ayuda que he recibido desde entonces ha sido excepcional", dijo Sarah. Me han salvado la vida. No pensé que hubiera ayuda, pero la hay", reveló.

En Inglaterra y Gales, una encuesta de crimen arrojó que 180.000 mujeres de 60 a 74 años fueron víctimas de abuso doméstico en 2019-2020, así como alrededor de 98.000 hombres.

"Si me quedan otros cinco años, estoy deseando hacer lo que quiero y ser feliz", expresa la nueva Sarah. Nunca pensé que podría irme y que tenía adónde ir, pero se puede, así que le digo a cualquier persona en la misma situación, 'puedes salir y no hacer lo que hice y quedarte tanto tiempo", reflexiona a la BBC sobre su caso.