Jael Díaz Ubilla
Por Jael Díaz Ubilla
Licenciada en educación. Estilista Integral y dueña de «El Aquelarre» (@beauty.aquelarre). Activista Body Positive.

A menudo se leen en redes sociales frases como: «Acepta tu cuerpo», «Quiérete tal como eres», «La vida es corta, disfrútala», «Ignora lo malo», «Hoy será un gran día». Pero, ¿qué pasa si no es un gran día? ¿Si tengo un trastorno alimenticio? ¿Si tengo depresión? ¿Realmente una frase positiva me hará estar mejor?

En esta “dictadura del positivismo”, en donde estar mal no está permitido, tal pareciera ser que sí; una foto linda, una frase mágica y nuestros problemas desaparecerán. Es cosa de darnos una vuelta por redes sociales para ver como se ensalza la felicidad y se condena la tristeza.

Sólo se habla de lo bueno, pero no de lo malo. Es como si ese miedo profundo a estar mal tan inherente al ser humano nos hubiera llevado a este falso positivismo en el que se distorsiona la realidad y con ello la imagen que proyectamos. Y es aquí en donde viene la frustración por no ser capaces de cumplir las expectativas de aquellos que nos instan a ser positivos ante la vida.

Se entiende que la intención al hablar de positivismo e instar a otros a ser positivos puede ser buena, sin embargo, ignoramos que el forzar una actitud positiva puede llegar a ser un comportamiento tóxico. Pues las emociones negativas son la información primordial para aprender y crecer en cualquier etapa de nuestra vida. El aceptar las cosas malas, el no estar bien y no sentirnos a gusto con nuestro cuerpo a todas horas son parte de nuestros procesos personales, son parte de nuestra evolución constante como individuos.

Uno de los movimientos que habla mucho de una postura positiva frente a la diversidad en donde se nos hace un llamado a aceptar nuestro cuerpo con sus defectos e independiente de nuestra talla es el Body Positive. Es como si todas estas mujeres que vemos en redes sociales estuvieran siempre felices.

Sabemos en el fondo que no es así, pero la imagen proyectada es otra o quizás mal entendida y eso es lo que finalmente creemos. Pero, ¿el Body Positive realmente nos obliga a ser positivas sin importar el contexto personal de cada mujer? Más aún ¿puedo considerarme parte de este movimiento si no todos los días estoy conforme con mi cuerpo?

Son preguntas que a muchas les surgen dada esta aparente necesidad de centrarse sólo en las emociones positivas. Es entendible entonces que surjan movimientos alternativos como el Body Neutrality. Podemos definir a grandes rasgos estos movimientos pero sería incorrecto establecer normas dentro de los mismos, ya que al hacerlo estaríamos precisamente haciendo lo contrario a la aceptación: discriminar.

Yo creo más bien que nadie es dueña de la verdad como para decir que un movimiento te dice esto y el otro te dice lo contrario y en lugar de situarlos en veredas opuestas buscar puntos de confluencia hacia lo que verdaderamente importa: el estar cómodas con nosotras mismas. Cada quien a su propio ritmo y a su propia manera tratando de buscar siempre un equilibrio.